lunes, 30 de diciembre de 2013

Telemadrid, un viaje a las entrañas de aquella televisión

Hubo un tiempo en que Telemadrid, la televisión autonómica de Madrid, pasaba por ser un ejemplo de imparcialidad y credibilidad. Fermín Bocos, Hilario Pino, Vicente VallésInmaculada Galván, Alipio Gutiérrez, JJ Brotóns y un puñado de periodistas rabiosamente jóvenes en su mayoría, lo hacían posible. Lo que nunca trascendió es que nada de aquello era como se veía. Hay un libro que lo cuenta.
En este enlace puede leerse uno de sus capítulos completo. 

lunes, 1 de octubre de 2012

¿Y usted qué gana en Facebook?


Me he dado al juego y a la bebida. ¿Por qué? Por la misma razón por la que algunos deciden abrirle una cuenta a su empresa en Facebook, Twitter o Youtube. Yo bebo y juego porque otros también lo hacen. Es una buena razón, ¿no?

A veces gritar que existimos es así de absurdo. El error de imitación consiste en  hacer lo mismo que los demás sólo porque son competidores nuestros o porque creemos que a ellos les va bien. ¿Que todos están en las redes sociales? Pues yo debo de hacer lo mismo. ¿Que el vecino monta un tinglado en Google Adwords o en Foursquare? Pues yo, detrás. No importa que las circunstancias de los demás sean distintas a las mías.

No es buena idea irrumpir en las redes sociales sin sopesar a fondo si realmente lo necesitamos y sin tener en cuenta que ese paso exige implicación y dedicación para lograr resultados positivos. Atender a miles de clientes en foros online supone tener un equipo dedicado en exclusiva a esta función. Y crear una comunidad desde cero y hacerla crecer con sentido, es una tarea de pico y pala que necesita algo más que un rato libre de vez en cuando. Más aún: hacerlo bien cuesta dinero y no siempre devuelve el retorno esperado.

No hagan lo que otros. Antes de lanzarse, analicen qué quieren conseguir (objetivos), en qué dirección desean avanzar (estrategia) y qué recursos necesitarán para lograr lo que se proponen (tácticas). Y si no es necesario que abran una cuenta en Facebook, no lo hagan.
En último término, si aún tienen dudas, llamen a un auténtico experto en la materia como Carlos Molina, Business Development de Best Relations. Pero sepan que él les dirá exactamente esto mismo.

viernes, 11 de mayo de 2012

Administración única, Fraga tenía razón

Tuve la fortuna (y la paciencia) de escuchar personalmente a Manuel Fraga Iribarne durante una explicación de su conocida (y no menos despreciada) idea de Administración única. Fue a finales de 1992 en el Pazo de Raxoy. Aún conservo el libro granate y grandote que contiene la propuesta y que nos dieron aquel día. Siempre tuve para mí que aquel volumen era una especie de sentencia que acabaría confinando de por vida a Manuel Fraga en sitio distinto. Porque, ¿quién estaba dispuesto a asumir por aquel entonces la letal posibilidad de una España real enfrentada a una España legal?
Los párrafos que siguen no pertenecen al citado manual, sino a un artículo sobre esta misma propuesta, que el propio Manuel Fraga publicó en El País unos meses antes. Creo que son reveladores:
(...)
propuse, y así lo aprobó el Parlamento de Galicia, que estudiásemos, de buena fe, una mejor integración del sistema de nuestras administraciones públicas, hoy lleno de duplicaciones, desconfianzas e ineficiencias. Creo que el ir a una integración administrativa más perfecta es inevitable; y por supuesto que para ello habrá que realizar un estudio profundo de lo que es propio de cada nivel (municipal, provincial, autonómico, central, europeo). No parece que ello sea una propuesta descabellada ni, mucho menos, peligrosa
.
(...) 

Es cierto que el Estado no puede refundarse todos los días; no es menos cierto, que cuando no saben rejuvenecerse y readaptarse cada día, surgen las diferencias entre el país legal y el país real. En este tiempo no hace falta mucha imaginación para observar esa creciente diferencia, en medio de la indiferencia de muchos y del pesimismo de otros. Mi modesta proposición intenta abrir un camino (no el único) para salir de esa poco prometedora situación.

¿Quién diría veinte años después que él no tenía razón? 



Artículo de Manuel Fraga completo

jueves, 13 de octubre de 2011

¿Nacionalismo español?

Oiga, ¿qué es nacionalismo español? ¿La humanidad del hombre? ¿La nocturnidad de la noche? ¿La personalidad de la persona? ¿La animalidad del animal? Usted sigue completamente fuera de onda... Replantéese el pensamiento, que ya tiene edad.

jueves, 7 de julio de 2011

...Y anunciaron el fin de Zapatero hace dos años y cuatro meses

Me sigue intrigando este titular que publicó El País hace dos años y cuatro meses. No consigo terminar de interpretarlo. No soy capaz de traer a la actualidad la relación causa-efecto que contiene. Ni la acción-reacción que lo ha desencadenado...
El titular, recogido en este mismo blog, está aquí:
http://santipalmeiro.blogspot.com/2009/03/realmente-puede-esperar.html

viernes, 27 de mayo de 2011

Facebook no acepta seudónimos; ¿y el periodismo?

Para un periodista de raza no puede haber nada peor que no tener nombre. Coincido con quienes creen que el uso de seudónimos en periodismo es una aberración de principios y un fraude en el objetivo de autenticidad, rectitud y franqueza que debe regir la profesión. El periodista tiene que dar la cara, ir de frente, no esconderse tras una máscara ni mimetizarse en un personaje que lo haga sentirse diferente. Si lo hace, cabe pensar que es un cobarde, que no está seguro de sus argumentos, que va a traición y que está dispuesto a ser un Jekyll en la calle y un Hyde en la ‘quintacolumna’. O sea, un múltiple don nadie.

Escribir tras un seudónimo es ejercer de contrabandista. Hasta un rojo declarado como Saramago lo sentía con claridad: El que escribe tiene que decir quien es y qué piensa. O envainársela (la pluma) donde le quepa. Hay muchos ejemplos, pero salvo contadas excepciones (‘Erasmo’ Gutiérrez est), todas son del pasado. Larra fue un pobrecito hablador llamado Juan Pérez de Munguía; Kafka escondió su pensamiento tras uno de sus personajes; Tabucchi aún protagoniza su propia obra... Antonio Machado escribió con seudónimo y en él se inspiró Vázquez Montalbán para convertirse en Sixto Cámara y burlar la censura dictatorial. El propio Franco fue Jaime de Andrade, el guionista de ‘Raza’; y Jackob Kir, el escritor que sabía de masonería…

Un periodista con seudónimo es un periodista de otra época. Un periodista del siglo XXI tiene que ir de frente si es periodista, sin dobleces ni dobles personalidades; sin ambages ni camuflajes: Aquí tiene mi opinión y mis argumentos. Tómelos o déjelos. Son los míos. No se los colaré de contrabando ni por la espalda.

Tal vez quieran defender lo contrario quienes han accedido a la profesión con poca idea, desde otro oficio y con el aval del mecenas que les puso en bandeja el puesto y el supuesto prestigio de emborronar un espacio. Que lo hagan si quieren. Pero hoy, ni siquiera Facebook acepta seudónimos.

martes, 19 de abril de 2011

Montesquieu ha muerto... pero la prensa no

Le digo a Francisco Rubiales Moreno que cuente a sus alumnos de la universidad cómo el llamado 'cuarto poder' ya es en realidad el primero, con todas las perversiones, filias y fobias de cualquier otro... Y que añada que Montesquieu no existe. Pero mi admirado maestro de periodistas no lo ve claro:
"Siguiendo tu consejo, les diré que Montesquieu no existe, pero no les diré que la prensa es el primer poder, porque no lo creo. Mal pagados, con el prestigio perdido, sin ideología, sin vínculos con el ciudadano, sin deontología y sometidos a los consejos y departamentos de marketing, el periodismo está en caída libre, vencido por los marketinianos, los directores financieros, el deseo del poder de controlar la opinión pública y el insaciable ansia de dinero de las empresas mediáticas. El cuarto poder ha pasado a ser, casi en su totalidad, esclavo dependiente del poder financiero y del poder político".
Frente a estos argumentos, ¿qué puedo decir yo?
-Que la acción de la opinión, o sea, la influencia, se produce con independencia de la clase social del opinador, de si es o no un periodista, mejor o peor pagado; o de si es un becario aventajado o lo contrario. ('El medio es el mensaje', ¿sí?).
-Que una cosa son los periodistas y otra, la prensa. La prensa, como institución, es, sin duda, algo más que el 'cuarto poder'. Para muchos estudiosos es ya el primero, por encima del legislativo, el ejecutivo y el judicial, cuya frontera se ha difuminado o desaparecido en nuestro país (y en esto coincidimos).
-Que la prensa, al "haberse sometido" o integrado (a la fuerza o voluntariamente, en parte o en todo) en otras esferas como la política o la economía... ha cambiado sus líneas y objetivos; pero, por el contrario, ha ganado nuevas dosis de poder al amparo de esos otros poderes.
-Que a pesar de todo, la acción de un Medio aún puede tumbar, poner o mantener gobiernos, o contribuir más que ninguna otra fuerza a hacerlo.
-Que si la prensa no fuese un primer gran poder, ninguno de los gobiernos de turno tendría interés en "someterla", como diría Francisco. Cosa distinta es que el periodismo ya no sea un poder independiente (o de corte 'democrático', como diría él), o veraz en todas sus caras... ¿Lo fue alguna vez?
-Que es posible que los periodistas, como ocurre con Montesquieu, ya no existan; pero la prensa que elaboran los no periodistas está más viva que nunca.

Mi admiración hacia tu valentía sigue intacta, maestro.

En la imagen de Facebook, Francisco Rubiales pasea y conversa con Fidel Castro en La Habana (1976)